ENTREVISTA: Sartaguda y Asteasu, unidas por la memoria

07/05/2019

La alcaldesa Pili Legarra (Asteasu) y el alcalde Paolo Albanese (Sartaguda) han valorado positivamente el encuentro organizado con la colaboración de Udalbiltza

Card image cap

El Ayuntamiento de Asteasu, junto al Consorcio Udalbiltza y la Diputación Foral de Gipuzkoa, organizó el pasado 6 de abril un encuentro sobre la memoria histórica con la colaboración de la Sociedad de Ciencias de Aranzadi. En dicho encuentro se juntaron tres testimonios de tres realidades diferentes: la de Asteasu, la de Sartaguda y la del campo de refugiados infantiles de Donibane Garazi.

A Pesar de la distancia geográfica, la labor ejercida por la recuperación de la memoria histórica en ambos municipios ha servido de nexo de unión entre las localidades guipuzcoana y navarra. A la mañana se realizó una visita las trincheras del sistema de defensa Saseta y después unas cuarenta personas participaron en la jornada. Los alcaldes de las dos localidades han valorado positivamente esta jornada:

1. ¿Cuál es la importancia de estos intercambios de experiencias y conocimientos?

Paolo Albanese (P.A.): En el año 2016 fuimos a visitar Asteasu porque su experiencia con Muskerraren Bidea, un audio-guía por Asteasu basada en la obra de Bernardo Atxaga, nos parecía interesante para un proyecto de características similares que estábamos impulsando en Sartaguda, el Paseo por la Memoria. En este primer contacto con Asteasu encontramos todas las facilidades y la información necesaria para trabajar el Paseo por la Memoria, que finalmente se inauguró en octubre de 2017 y a cuyo acto inaugural invitamos a la alcaldesa asteasuarra Pili Legarra. Así, después de estos primeros encuentros y viendo que la memoria histórica era una temática en común en torno a la que podíamos tejer complicidades, se impulsó esta jornada de encuentro e intercambio de experiencias. En este sentido, la memoria histórica ha sido el nexo de unión para acercar dos realidades de Euskal Herria, en principio, tan diferentes.

2. ¿Cuál es la importancia de este tipo de encuentros e intercambio de experiencias?

Pili Legarra (P.L.): La colaboración entre los diferentes municipios son imprescindibles, sobre todo cuando hablamos de pequeños localidades. Es muy interesante intercambiar experiencias y dar a conocer las diferentes iniciativas realizadas en cada pueblo.

P.A.: Se trata de conocernos mejor a nosotros mismos, aprender de las diferentes realidades que habitan este país y tejer complicidades con ellas. En esta ocasión ha sido la Memoria Histórica, que es un campo que ofrece muchísimas posibilidades para conocernos mejor, pero también puede ser la soberanía alimentaria y la variedad de alimentos que se producen en Euskal Herria, el euskera y las diferentes situaciones que vive, la diversidad de manifestaciones culturales que pueblan esta tierra y un sin fin de realidades, diversas pero compartidas, que pueden ayudar acercarnos y llenar de contenido el mapa del país.

En el ámbito de la Memoria estos intercambios siempre son interesante y enriquecedores. Hay un hilo histórico, hecho de alambre de espino, que une la represión que azotó Sartaguda en el 36 con el avance de las tropas franquistas hacia Gipuzkoa en esas mismas fechas. También hay un hilo de dignidad que une a los campesinos de Sartaguda que intentaron paralizar, con los escasos medios a su alcance, la entrada de las tropas fascistas al pueblo el 20 de julio y la organización de los habitantes de Asteasu, Zizurkil y otros pueblos de la zona que organizaron las trincheras de defensa de la mano de Candido Saseta a partir del 16 de agosto, así como la organización de los campamentos para las personas que huían del terror en Iparralde una vez iban cayendo las ciudades en manos de las tropas fascistas. Todo ello forma parte de un mismo proceso histórico que siempre es enriquecedor poner en común.

Se trata de conocernos mejor a nosotros mismos, aprender de las diferentes realidades que habitan este país y tejer complicidades con ellas.

Igualmente, siempre resulta interesante conocer las experiencias de recuperación de esta memoria común. En el caso de Sartaguda tuvo sus características particulares desde el final del franquismo de la mano del relato de lo vivido por las viudas, recopilado por Jimeno Jurío y luego seguido por un trabajo memorialista que se puede decir que tuvo uno de sus momentos más importantes en la construcción del Parque de la Memoria. En el caso de Asteasu, el trabajo realizado por la gente de Aranzadi, con los campamentos de verano de estudiantes que trabajan a pie de trinchera para recuperar su historia. O en el caso de Donibane Garazi el estudio realizado por Txomin Hiriart Urruty. Por ejemplo, en Sartaguda tenemos un libro basado en la recopilación de testimonios de Jimeno Jurio y completado por posteriores investigaciones por Fernando Mikelarena. Es un libro muy completo e interesantísimo, pero que se podría completar por publicaciones como la realizada por Aranzadi sobre la línea Saseta, más accesible al público en general que un libro de 560 páginas. Esa publicación de la línea Saseta, que conocimos gracias a esta jornada, nos puede dar pie a impulsar un trabajo similar para Sartaguda.

En este sentido, junto a los principios generales más amplios, también hay experiencias muy puntuales que al conocerlas se pueden traducir y plasmar en trabajos concretos y dan sentido a estos encuentros e intercambios.

3. ¿Qué papel podría jugar el Consorcio Udalbiltza en esa labor?

P.A.: Udalbiltza debería jugar un papel clave a la hora de acercar, a nivel municipal, las diferentes realidades de Euskal Herria, impulsando este tipo de encuentros e intercambios, tanto en este caso concreto, sobre memoria histórica, como en los otros ejemplos que he mencionado más arriba (soberanía alimentaria, euskera, cultura...). Es un actor clave para unir, dentro del ámbito municipal y en la medida de sus posibilidades, la Euskal Herria de orillas del Ebro con la del Pirineo, la de las Bardenas con el Cantábrico. 

Udalbiltza debería jugar un papel clave a la hora de acercar, a nivel municipal, las diferentes realidades de Euskal Herria, impulsando este tipo de encuentros e intercambios 

P.L.: Es imprescindible el papel de Udalbiltza, a la hora de promover las relaciones entre municipios de diferentes realidades. No conocemos lo suficiente las localidades de los demás territorios vascos, a pesar de que tenemos mucho que compartir. Siempre es positivo tender puentes. El encuentro realizado el 6 de abril, ha creado una motivación para realizar una visita a Sartaguda. Es un comienzo, y a pesar de que no sabemos a que puerto llegará esta relación, los consistorios tenemos el deber de impulsarlos para motivar a nuestros ciudadanos a participar en ella.

4. ¿Que podrían enseñar Sartaguda y Asteasu, en el campo de la memoria histórica, al resto de localidades de Euskal Herria? 

P.L.: Comenzamos a trabajar la memoria histórica junto con los municipios de Zizurkil, Aduna y Larraul, y con la valiosísima colaboración de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Nuestros montes están llenos de trincheras, y gracias a las excavaciones arqueológicas, hemos conseguido recuperar gran parte de ellas. Todo está recogido en el libro "Red de defensa Saseta". Pero todavía tenemos mucho que hacer, por ejemplo, en el ámbito de la mujer.

Es importante no perder la relación con el pasado, recoger lo sucedido y asegurar la transmisión a las siguientes generaciones.

P.A.: El Parque de la Memoria es un monumento memorialista que recibe visitas de grupos organizados de todos los puntos de Euskal Herria, del resto del Estado e incluso de Europa, desde grupos de jubilados hasta estudiantes de institutos. En ese sentido, el  campamento de verano que realiza Aranzadi en la línea de defensa Saseta hace todos los años una visita al Parque de la Memoria de Sartaguda, lo que demuestra que Sartaguda tiene una historia, pero sobre todo un trabajo que viene de lejos, con un largo recorrido, en torno a la recuperación de esa memoria, que se puede enseñar a otros pueblos de Euskal Herria.

El paseo por la Memoria, un recorrido por las calles y plazas del pueblo con audio-guías que reproducen el relato de lo sucedido en el 36, también es una opción muy válida para las personas interesadas en esta temática. Las diferentes placas o monolitos de reconocimiento son otros puntos que merece la pena conocer de la localidad, y prueban que la memoria histórica se puede sacar al espacio público y acercar a todas las generaciones para aprender de la historia y que aquellos horrores no se vuelvan a repetir nunca más, contra nadie, en ningún lugar. Esas son algunas de las enseñanzas más valiosas en este ámbito que puede aportar Sartaguda.